Este proyecto nace de un problema muy concreto: la dificultad de confiar en paseadores de perros de confianza en un entorno urbano. Más allá de la simple reserva de un servicio de este tipo, el reto principal ha sido reducir la incertidumbre en la toma de decisiones cuando se buscan paseadores. Esto ocurre al inicio del proceso, cuando no existe relación previa entre usuario y profesional.
Trabajé la exploración inicial con un moodboard que definía la dirección emocional del producto escogiendo colores cálidos y diversas texturas llamativas. Seguidamente me enfoqué también en la construcción de los user flows que estructuran la experiencia para tener las pantallas y interacciones clave localizadas.
El principal foco de diseño fue resolver la falta de confianza al elegir paseadores en las primeras pantallas. Ya que la decisión del usuario no depende solo de disponibilidad o precio, sino de señales de credibilidad, seguridad y transparencia.
Esto condicionó la jerarquía de información, la decisión de los textos explicativos y CTAs (calls to action) cómo la estructura y contenido de los perfiles.
En la fase de wireframes de media fidelidad exploré distintas soluciones de navegación y priorización de contenido para facilitar una elección rápida y fiable de paseadores de perros. Equilibré la necesidad de simplicidad con la cantidad de información necesaria para generar confianza. Estas decisiones y otras se iteraron a partir de tests de usuario remotos moderados.
De este modo, se detectaron fricciones tanto en la comprensión de la pantalla inicial, el detalle del paseador de perros, mejoras del flujo como en la percepción de fiabilidad al buscar paseadores de perros de confianza.
Finalmente, en el prototipo se ve el final del proceso de diseño dónde se ve una reducción de la carga cognitiva en la toma de decisiones y en una experiencia más fluida.

